Vivir habitando el cuerpo

Habitar el cuerpo

Vivimos en un cuerpo. Cada cual en el suyo. A pesar de ello, estamos casi tan desconectados de nuestro cuerpo como del cuerpo del vecino. Pasamos la vida en nuestro pensamiento. Soñando precisamente eso, que somos pensamiento. Soñando y viviendo en es sueño irreal. Hasta que un día… ¡¡Zas!! Tu cuerpo te grita harto de que no lo escuches y te das cuenta de que vives aquí abajo y no allí arriba.

¿Alguno de vosotros al leerme, pensaréis si últimamente se me ha ido la cabeza? Y casi, pero no. Esta vez no se me ha ido, sino que la ha dejado ir yo. Al igual que a todos esos pensamientos invasivos y sin escrúpulos que se creen con el derecho de sacarme de mi cuerpo, de lo que dicen mis sentidos, del momento presente, de la experiencia en el aquí y ahora. Ahora todos ellos revolotean como globos en el aire, mientras yo les veo desde fuera, bien anclada en la tierra. En mi cuerpo.

¿Te preguntas cómo se vive sin ellos? ¿Es posible? Simplemente desde la experiencia. Desde la propia sensación. Fácil de responder, más difícil de experimentar. Si todavía no te lo crees piensa en un bebé que no sabe todavía hablar. O mejor, piensa en tí antes de comenzar a hablar. Quizá sea a través de la propia percepción que nos proporcionan los sentidos, de las sensaciones al interactuar con nuestro cuerpo en el entorno, de donde proceda la necesidad y la capacidad de etiquetar. Etiquetar, como una forma de poner nombre a la experiencia, de ordenar el caos. Así poco a poco lenguaje y pensamiento se van apoderando de la experiencia, dejando atrás al cuerpo, que quién sabe si en realidad fue él quien nos enseñó a pensar.

*Perdona mis iReflexiones, pero es lo que sucede cuando se deja volar a la cabeza y se escribe desde el cuerpo. O al menos lo que me sucede a mi, de ahí que sean simples iReflexiones.

Psicóloga de profesión, viajera de vocación y soñadora por defecto. Experta en Mindfulness e Inteligencia emocional. Me dedico al ámbito del bienestar y el desarrollo personal, promoviendo un estilo de vida, basado en la evidencia científica, que nos ayude a sentirnos en equilibrio.

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