Querer y dar cariño: compasión hacia uno mismo

Autocompasión
Cuando damos cariño a una persona, terminamos por quererla. Sin embargo, y paradójicamente, cuando nos acostumbramos a querer tendemos a olvidarnos de dar cariño. Porque… ¿sabéis qué?

Querer y dar cariño forman parte de un mismo proceso, pero no son lo mismo. Al querer y no dar cariño sucede que esa persona deja de sentirse querida porque nuestra actitud, nuestro comportamiento no lo demuestra. No es amable, ni compasivo, ni agradecido.

Pero no te vayas muy lejos a pensar en todas esas personas a las que no das el cariño suficiente. Empieza por ti mismo, porque ese es el principio del camino, donde todo se origina. Solemos “querernos” pero no darnos cariño. En los momentos duros olvidamos abrazarnos, ser amables, sacar esa comprensión, esa ternura hacia uno mismo. No conformes con ello nos tratamos con dureza, nos culpabilizamos y avergonzamos…

No lo dejes pasar. Este puede ser un buen momento para comenzar. Quizá te ayude mirarte y sentirte como si fueses otra persona. Ese niño/a que se siente vulnerable, indefenso, desconsolado, que espera con ansia el ser abrazado. Y con esos ojos desearte sentirte bien. Darte cariño, una caricia al corazón y al estado de ánimo.

Aunque todavía no sepas lo que significa, poco a poco lo iremos descubriendo, recuerda: “la compasión con uno mismo es el camino”.

Psicóloga de profesión, viajera de vocación y soñadora por defecto. Experta en Mindfulness e Inteligencia emocional. Me dedico al ámbito del bienestar y el desarrollo personal, promoviendo un estilo de vida, basado en la evidencia científica, que nos ayude a sentirnos en equilibrio.

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