Permítete pasear sin rumbo

permitirnos pasear en la vidaVuela cuando puedas.
Cuando no, camina.

Y si no sabes dónde ir, simplemente pasea.
Pero hazlo siempre con tu cuerpo.

Hay momentos en los que fluimos con la vida. En los que de forma natural nos acompasamos al ritmo de lo que nos sucede en nuestro día a día. Momentos en los que nos sentimos ligeros y no tenemos que esforzarnos para saber qué dirección tomar. No nos hace falta pensar para saber lo que queremos, sino que aparece un impulso, esa brújula interna que nos dice a dónde ir. Y simplemente tenemos que dejarnos llevar.

En esos momentos vuela.

Pero no nos engañemos, no siempre flotamos. Hay ocasiones en las que dejamos de sentirnos esos seres livianos y etéreos, y somos bien conscientes del peso de nuestro cuerpo. Sin embargo, eso no nos impide avanzar. Todo lo contrario, nos invita a caminar con total firmeza sabiendo qué pie poner en el suelo, en qué momento y en qué dirección. Seguros de hacia dónde nos dirigimos y cómo llegar.

En esos momento camina.

Pero qué ocurre cuando nos sentimos perdidos y no sabemos dónde ir. No nos encontramos en ningún sitio, ni siquiera en nuestro cuerpo. La sensación ya no es la de volar, pues no podemos ni caminar en una dirección. La sensación que nos invade a la hora de elegir un camino es de vértigo, de confusión.

En esos momentos simplemente pasea.

Pasea por el simple hecho de explorar. Explora el territorio y cómo este te hace sentir. Permítete no dirigirte a ningún lugar. No te exijas tener un rumbo concreto. Simplemente observa. Observa cómo te hacen sentir aquellos sitios donde te mueves. No trates de decidir por ninguno de ellos. Solo déjate llevar, sin pensar. A medida que avanzas en este paseo sin rumbo y profundices en tus sensaciones, trata de seguir aquellos caminos a los que te vaya dirigiendo tu instinto natural. Descubrirás que tu cuerpo tenía más información de la que parecía, pero simplemente no lo escuchabas.

Muchas veces nuestra mente se obsesiona con saber cuál es la dirección antes de comenzar a caminar, de tenerlo todo planificado y bien atado. Pero simplemente es porque se niega a aceptar que por una vez no sea ella quien maneje la situación, que el cuerpo también nos puede orientar. Incluso que hay momentos en los que necesitamos simplemente pasear, sin un rumbo definido. Solamente conectando con nosotros mismos, con las sensaciones que nos produce el pasear.

Te parecerá una locura. Es más, definitivamente en esta sociedad, lo es. Una locura, una falta de madurez, una pérdida de tiempo. Pero hay ocasiones en las que más vale cometer la locura de parar para escucharnos, que seguir caminando como si estuviésemos cuerdos, cuando no lo estamos. Todo comienza por PERMITIRNOS a nosotros mismos aquello que necesitamos aquí y ahora, ya sea volar, caminar o pasear.

Y tú, ¿en qué momento estás?

Psicóloga de profesión, viajera de vocación y soñadora por defecto. Experta en Mindfulness e Inteligencia emocional. Me dedico al ámbito del bienestar y el desarrollo personal, promoviendo un estilo de vida, basado en la evidencia científica, que nos ayude a sentirnos en equilibrio.

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